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Satisfacer las necesidades de los más vulnerables

Durante la pandemia de COVID-19, la vivienda de emergencia se ha convertido en una solución temporal para proteger a la población sin hogar.

La alteración social causada por la pandemia de COVID-19 ha sido especialmente difícil para las personas sin hogar, una población que día a día crece en el área metropolitana de Denver.

El peligro de infección se suma a la lista de preocupaciones con las que viven estas personas conviven todos los días. Casi siempre ellos están inseguros de si encontrarán una cama o comida con regularidad. La seguridad es una preocupación constante.

Los expertos advierten sobre el potencial de aumento significativo en el número de personas que se quedarán sin hogar como resultado del decrecimiento económico provocado por la pandemia de COVID-19.

En los últimos años, Colorado ha visto un número creciente de personas sin hogar en el Área Metropolitana de Denver, un área de siete condados que incluye a los condados de Adams, Arapahoe, Boulder, Broomfield, Denver, Douglas y Jefferson. Este año, la población de personas sin hogar aumentó un 6 por ciento a 6.104, en comparación con 5.755 en 2019, según el recuento de personas sin hogar en el 2020.

De manera similar, del 2018 al 2019, hubo un aumento del 8 por ciento de la población sin hogar en el Área Metropolitana de Denver. Aunque hubo un aumento en las personas sin hogar, hubo una disminución de las personas que se consideraron sin hogar crónicamente, aquellas que pasaron por la falta de hogar durante al menos un año y las que tienen una discapacidad.

El condado de El Paso sigue el mismo patrón que del 2018 al 2019 experimentó un aumento en la población sin hogar pero una disminución en los que se consideran sin hogar crónicamente.

La vivienda de emergencia se ha convertido en una cuestión importante durante la pandemia en un esfuerzo por protegerse contra la propagación del virus. Según un artículo del Colorado Sun, en Denver, ha habido controversia y preocupación por los campamentos para personas sin hogar que han aparecido en lugares urbanos donde no habían estado anteriormente.

Entre las preocupaciones se encuentra la naturaleza altamente infecciosa del COVID-19 cuando las personas están muy cerca, especialmente si no usan protectores faciales. La realidad es que muchas personas sin hogar tienen afecciones médicas subyacentes que las hacen aún más vulnerables a tener complicaciones por el virus. Sin un refugio que les permita estar a distancias seguras unas de otras, puede ser difícil para las personas sin hogar protegerse del virus.

Antes de la pandemia, el 48 por ciento de la población sin hogar en el área metropolitana de Denver estaba alojada en refugios de emergencia según el recuento de PIT de 2020. Llenaron 2.911 de las 3.561 camas disponibles. Aunque había más camas disponibles en la noche de enero cuando se realizó la encuesta, los defensores de las personas sin hogar dicen que hay muchas razones por las que algunos pueden optar por no quedarse en el refugio, incluida la seguridad.

Durante la pandemia, la gran demanda de viviendas de emergencia y seguridad llevó a Denver a ofrecer otra solución. La ciudad abrió refugios en el National Western Complex, que desde entonces ha estado cerrado, y en el Denver Coliseum. Las organizaciones estatales y locales continúan trabajando juntas para proteger a la comunidad y encontrar soluciones a largo plazo en la ciudad.

En noviembre, los votantes de Denver deberán responder si quieren imponer un impuesto sobre las ventas del 0.25 por ciento en la ciudad para pagar los servicios para las personas sin hogar.

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